10 de julio de 2011

Bobada es bobada. II parte.

Fui tragador de caminos, también de paredes y toda clase de terrones, pues el vicio de comer tierra se me había metido en los más profundo del alma como un amigo sincero o como un sancocho de gallina.

A punto de reventar por lo clorótico y transparente se le ocurrió al gobierno trastearme para una colonia vacacional, a mí, a quien nunca había visto ni en sueños un sanitario, simplemente porque en el monte es innecesario un adminículo tal. El desconocimiento de la ley no es excusa, reza la sentencia. De tal manera que el primer día hice mi deposición junto a la taza de porcelana, pues ¿a quién se le ocurriría llenar de excremento una vasija tan valiosa? Para colmo de males no había hojas ni ramas, así que me restregué de arriba a abajo como lambada invertida en una esquina de aquella pieza tan elegante. Tomadas las anatómicas medida por una de las institutrices, fui vapuleado de lo lindo con una vara de totumo.

Soberana ignorancia fue también tratar de detener un toro con un zurriago cuando se me vino encima como suegra enmariguanada y me sopapeó las costillas y las piernas y me dejó más triturado que si me hubiera pasado por encima una motoniveladora.

Fue una estulticia también haberme liado a golpes en la escuela, pues el tal boxeadora sabía donde ponen las garzas, y sobre todo qué ponen, porque me agarró fuertemente de los testículos y me arrastró por donde a él se le dio la regalada gana, hasta cuando se me agotaron las lágrimas. De ahí en adelante pienso que soy un testiculón.

6 de julio de 2011

Bobada es bobada. I parte

¡Ay jueperca, si hasta me duele la cabeza cuando recuerdo mis primeros años! ¿Años digo? ¡No! ¡Siglos!

Lo primero que alcanzo a avizorar es a mi mamá entregándome un tabaco "tumbaviejas", dizque para espantar los zancudos que nos piqueteaban sin misericordia a los seis hermanos. Después supe, aunque tarde como siempre, que a los zancudos les sirve el humo de desodorante.

La ignorancia todo lo soporta. Como cuando me encontró mi papá corriendo detrás del marrano reproductor para cortarle una lombriz en forma de tornillo sin fin que brotaba del vientre del animal.

En esos andurriales de Cunday, en el Oriente del Tolima, donde sólo se habla de violencia, aunque en todo el mundo es igual, me acompañaron siempre la candileja, el mohán, las brujas y las ánimas, que aunque jamás vi tales endriagos, los sentía respirándome en la nuca y reprochándome la madrugadera por la maldita leche. ¡Como si los pobres tuvieramos derecho de escoger profesión!

En fin, a los cinco fui muchacho de ranchería, nombre rimbombante porque no era más que acompañar a la guisandera para que no la asustara la madremonte o la madre de agua.

Así, entre espantos y jornaleros, fui bebiendo mis primeros sorbos de libertad, que se harían permanentes porque los viejos no tenían con qué alimentarnos.

2 de julio de 2011

AMOR MATEMÁTICO

Tu amor y yo somos dos
aunque queremos ser uno.
porque no somos ninguno
cuando queremos ser dos.

Unidos con tanto amor
uno más uno son dos,
porque si es uno por uno
munca llegará a ser dos.

Cuando estamos separados
sentimos no ser ni uno,
pero cuando estamos juntos
somos dos multiplicados.

Separados no sumamos
y unidos multiplicamos,
y cuando nos dividimos
sentimos que nos restamos.

Sumar y multipicar,
dividir para restar,
esa es la cuenta infinita
de dos que saben amar.

25 de junio de 2011

El gobierno de los animales

La lechona quería ser alcalde, pero otros animales se oponían.
El sapo, la yaya, la ardila, el bagre y el tigre eran aliados incondicionales.
Sin embargo, el perro, la tortuga, la vaca, el pato, el perico y el bocachico fungían como contrarios.

Este no es un cuento infantil de ficción:
estoy narrando la campaña electoral de mi pueblo, donde sólo se escuchan los apodos.

20 de junio de 2011

Sin pies.

Misael no tuvo pies,

Pero no importa.

Los trenes no tienen pies

Y no se quejan.

Ellos pujan, empujan,

Se contorsionan,

Pero trepan.

De algún modo

Consiguen su objetivo.

El aire no tiene pies

Y sin embargo,

Se mete en las alcobas,

Bajo los puentes,

Sobre los rascacielos.

El aire no tiene pies

Y no se queja.

La inspiración no tiene pies

Y no se queja.

Asiste a todas las reuniones del mundo,

Y de los otros mundos,

Le sobra tiempo para todo,

Está con muchos y con pocos.

La inspiración no tiene pies

Y no se queja.

El amor no tiene pies

Y donde llega

Produce conmoción,

Hay sinfonía de olores y colores,

De luces, de bengalas,

De sueños, de ilusiones.

El amor no tiene pies

Y no se queja.

Misael es como el tren,

Como el aire,

Como la inspiración,

Y un poco más efectivo que el amor.


José Libardo Medina.
Poema ganador
temática discapacidad.
CASAEOLO España.